sábado, 1 de marzo de 2008

Los ejes de la política

Cuando se habla de posturas políticas suele aludirse a dos conceptos: izquierda y derecha. Si lo conceptualizamos como un eje con dos extremos, veremos que suele asociarse con el primero, la izquierda, la libertad individual y la igualdad económica, mientras que en el segundo (derecha), se suelen incluir la autoridad y la desigualdad económica.

Esto último puede ejemplificarlo claramente la dictadura franquista. A Franco todos lo colocaríamos en la derecha. Pero ¿qué ocurre cuando queremos incluir en este eje a figuras como Castro o Stalin? Pues que les podremos asociar igualdad económica (al menos en teoría) pero desde luego no la defensa de las libertades individuales. ¿No son de izquierdas, entonces? El problema viene de incluir en un solo eje, lo que en realidad deben ser dos: un eje que hace referencia a la economía(igualdad-socialismo—y desigualdad-capitalismo en la sociedad de clases--) y otro que hace referencia a lo político en su sentido más restringido (autoridad frente a libertad). Proponemos en este tríptico, pues, un eje de coordenadas que tenga en cuenta estos cuatro extremos y que facilite la ubicación ideológica de personas, organizaciones y formas de pensamiento.


La política es la actividad orientada, ideológicamente, a la toma de decisiones de un grupo para conseguir unos objetivos. También se define como política a la comunicación dotada de un poder, la relación de fuerzas. La política, por último, es la administración de los bienes públicos. La visión que se viene dando que diferencia entre tendencias izquierda-derecha, resulta bastante ambigua, se queda corta, ya que estos términos (izquierda-derecha) contienen varios conceptos al mismo tiempo. Ante esto han surgido explicaciones que intentan precisar mejor estos conceptos confrontándolo con otros dos ejes o tendencias: la igualdad económica y la libertad política.








La izquierda considera igualdad social prioritaria de los derechos colectivos (sociales), frente a intereses individuales (privados) y a una visión tradicional de la sociedad, representados por la derecha política. En general, tiende a defender una sociedad laica (no religiosa), igualitaria y multicultural. Por lo que la izquierda política se divide en multitud de ramas ideológicas. Esta visión no es sólo igualdad social, sino que también se asocia a veces con el desarrollo de las libertades políticas. Por ejemplo, el comunismo stalinista apuesta por la igualdad socioeconómica anulando las libertades políticas mientras que los progresistas del siglo XIX, apostaban por las libertades políticas al tiempo que defendían la no intervención del gobierno en la economía. En la actualidad el término progresismo agrupa doctrinas filosóficas, éticas y económicas de ciertas tendencias políticas de izquierda. El término surge como contraposición al de conservador. A diferencia de estos últimos, los progresistas pretenden modificar el estado actual de las cosas con el objetivo de mejorar la situación económica y social de las personas.

Derecha se asocia a posiciones conservadoras, liberales (libertad de circulación del dinero), religiosas o bien, simplemente, opuestas a la izquierda. Existen varias corrientes dependiendo de que consideren prioritaria la defensa de la libertad económica (liberalismo), la defensa de la patria (nacionalismo) o mantener los privilegios de los beneficiados por el orden social establecido (tradicionalismo, conservadurismo). El sector liberal incide en el libre mercado y potencia valores y derechos individuales, frente a posiciones que se centran más en el control de la economía por el Estado o tendencias comunitarias o sociales. La derecha más moderada se suele calificar como centro-derecha, mientras que la derecha más extremista se califica como ultraderecha o extrema derecha. Los conservadores defienden la jerarquía a través de la disciplina, la familia y el patriotismo.

Centro es el conjunto de partidos e ideologías que se consideran a sí mismos entre las dos posturas anteriores. En la actualidad se ha llegado al punto en que las diferencias entre los partidos de derecha y de izquierda son pequeñas, defendiendo ambos el libre mercado y la democracia representativa (sistema de gobierno en el que el pueblo elige a sus representantes para que decidan por él)con distintos matices, relacionados principalmente con las libertades civiles (matrimonio, aborto, etc.) El centro se caracteriza principalmente por no tener ideología. Al no tener ideología el centro, básicamente, busca perpetuarse en el poder.




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martes, 26 de febrero de 2008

Presentación sobre la Ley d´Hondt

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jueves, 31 de enero de 2008

FRAGMENTOS DE CULTURA POLÍTICA

* Información ampliada

Rompiendo mitos:

La acción de votar no cambia las decisiones políticas ya escogidas de antemano. No cambia tu vida.
El voto nulo no se tiene en cuenta para los resultados.
El voto blanco no va para la mayoría, pero la favorece.
La abstención no cuenta electoralmente.

De cara a las elecciones, la ciudadanía puede:
1. abstenerse, 2. dar un voto nulo, 3. votar en blanco o
4. votar a un partido político.

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¿Qué es la abstención?

Consiste en no ir a votar. La Ley Electoral no la contempla, es decir, no cuenta para los resultados. Los medios de comunicación y los partidos políticos suelen interpretarla como apatía o confianza en el sistema. Tampoco se encuentra ninguna figura denominada abstención es decir, que la abstención queda como algo pasivo y no como algo activo. Las cifras son constantes desde los años 80, entre el 33 y el 45% de abstención.

Consecuencias: la abstención de forma aislada no tiene repercusión política. Para que no sea interpretada como conformismo o desgana, debe de ir impulsada por una campaña que haga llegar un mensaje a la clase política y a la población, cuestionando la validez del sistema electoral como forma de delegar nuestras responsabilidades en un grupo privilegiado, alejado de nuestra realidad y que manipula nuestros derechos.

¿Qué es el voto nulo?

Es un voto mal realizado en unas elecciones, no es válido para el recuento electoral, por lo tanto no entra en éste. Son varias las circunstancias capaces de anular un voto: incluir una papeleta no oficial, incluir varias papeletas de candidatos distintos para el mismo cargo, incluir insultos en la papeleta, etc. Es interpretado como un error sea o no la intención de la persona manifestar descontento. A diferencia del voto en blanco, el voto nulo no es “institucional” (en algunos países existe una casilla para votar en blanco, pero nunca voto nulo). Es decir, no se elige una de entre las diferentes opciones que da una determinada elección, sino todo lo contrario.

Consecuencias: el voto nulo de forma aislada no tiene repercusión política y es interpretado como un error. Para que tenga un valor político, debe de ir impulsado por una campaña que haga llegar un mensaje a la clase política, o que cuestione la validez del sistema electoral como forma de delegar nuestras responsabilidades en un grupo privilegiado alejado de nuestra realidad y que manipula nuestros derechos.

¿Qué es el voto en blanco?

La Ley electoral recoge la opción de votar en blanco, que no es más que depositar un sobre vacío en las urnas. A diferencia del voto nulo, el voto en blanco sí es considerado como válido en el recuento electoral. Es contabilizado a la hora de establecer la barrera del 3%, porcentaje a partir del cual las formaciones políticas pueden empezar a conseguir escaños. Puede interpretarse: como negación a todos los partidos, indiferencia ante las opciones en una elección o por desconocimiento del sistema electoral.

Consecuencias: supone aceptar formar parte de un sistema injusto, basado en la desigualdad y que alimenta los beneficios de los privilegiados; donde la gran mayoría, nosotros, sigue quedando al margen de las decisiones políticas que toman “nuestros” representantes. No olvidemos que ejercen su poder como mejor les place. En realidad no votamos decisiones políticas sino que mantenemos y legitimamos este sistema.
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